lunes, 25 de enero de 2010

Sinfonía de aplausos para Mónica Naranjo BY DIARIO DE AVISOS

J. M. Bethencourt
Adeje

El huracán sinfónico que es Adagio Tour tocó anoche tierra tinerfeña y lo hizo en el Palacio de Congresos Magma Arte y Congresos de Adeje . En él, espléndida, deslumbrante y desatada actuó Mónica Naranjo. Como en todos y cada uno de los conciertos de esta gira, miles de seguidores arroparon a la cantante, concretamente 2.500 fieles que no dejaron de aplaudir desde la primera nota a la que sus fans han bautizado como ’la diva del pop español’. Europa fue la primera canción en sonar y la primera en provocar el arranque del público de la Naranjo, un público contenido, entregado y obediente ante las peticiones de la artista. Como estaba previsto, a las 21.30 horas, hizo aparición en escena ’la diva’ acompañada por la Symphonic Film Orchestra de Madrid, compuesta por unos 30 músicos, y unos ocho coristas del Coro Nur. Un vestido negro envolvía a la cantante que lucía el pelo recogido en una cola de caballo.

Adagio es la mejor forma de conocer a una Mónica Naranjo que no ha dejado de ’mudar la piel’ disco tras disco. En él se recogen las versiones sinfónicas de sus temas más conocidos, en los que ha intentado resumir 15 años de carrera. La idea de la artista de hacer esta gira acompañada por una orquesta sinfónica surgió por su interés en profundizar más en su repertorio, dándole una nueva intensidad a sus temas más significativos. La propia cantante recordó anoche como cuando propuso una gira sinfónica le dijeron que si estaba loca a lo que respondió "cuándo he dejado yo de estar loca".

La interpretación de temas ya clásicos de la cantante como Desátame, pasando por Inmensidad, Que imposible y Usted, no sólo hizo que el público que abarrotaba el Magma se dejara las manos aplaudiendo, sino que además coreara cada estrofa a voz en grito, sólo superados por la potente voz de ’la diva’, una potencia de la que hizo gala durante todo el concierto.

Si hay que ponerle un ’pero’ al concierto, las excesivas pausas entre canción y canción que la cantante aprovechaba para dirigirse al público o para que la Orquesta Sinfónica de Madrid interpretara interludios musicales con solos de distintos instrumentos de cuerda. Mónica Naranjo se sinceró con el público y explicó la especial relación que le une a Canarias, la tierra en la que su hermano decidió abandonar este mundo, dijo. Un nuevo cambio de vestido, esta vez dorado, devolvió al escenario a la cantante. Entre canción y canción, gritos de "esto sí que es un pedazo de artista" o "guapa" que la artista agradecía desde el escenario. Luego, temas como Empiezo a Recordarte, Sobreviviré, Idilio o Amor y Lujo, que sirvió para poner punto y final al espectáculo sinfónico de dos horas y media de duración.

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