domingo, 7 de marzo de 2010

NUEVA LECCIÓN DE PERFECCIONISMO

Después quince Adagios ( y los que nos quedan) a nuestras espaldas, es difícil transmitiros, sin ser reiterativo, que cada Adagio es una historia diferente.


Mónica Naranjo salió pisando fuerte sobre la alfomba roja del Auditorio de Roquetas de Mar, ante un público entusiasta que recibió con los brazos abiertos sus grandes éxitos llevados a lo sinfónico, gracias al gran trabajo de Pepe Herrero y su Orquesta Sinfónica de Madrid/Coro Nur.

La acústica del recinto fue de lo más notable de la noche como así reflejó la propia artista, que quiso dedicar este concierto a sus técnicos, 'que trabajan como cabrones'.

Mónica supo coquetear con los asistentes que desde hacía semanas habían agotado las localidades. Las canciones fueron reflejando distintos estados de ánimo, desde las baladas más tiernas, como Óyeme, Empiezo a Recordarte o Ámame o Déjame, al desenfado de Qué Imposible, Amor y Lujo o Usted, a la fuerza interpretativa de Desátame, Sobreviviré o Europa.

Citando a la 'Pante de Figueres', ¡Queremos más! ¡Queremos más!. Próxima cita Salamanca. Corre a por tu entrada. Nos vemos allí.

1 comentarios:

Zorahaida dijo...

Qué voz, qué manera de actuar, qué porte... Fue todo un regalo para nuestros oídos. En fin, fue un concierto increíble, impresionante. Mónica es una artista, simplemente, GENIAL. Pienso repetir cuando tenga oportunidad!!