lunes, 2 de mayo de 2011

UNA CRÓNICA PARA EL RECUERDO. MN ADAGIO TOUR MÉXICO (I)

Mónica Naranjo. Adagio Tour
10 de noviembre
Función única
1:50 horas de duración
Promotor: Mejuto Producciones, S. A. de C.V.
Sacerdotisa entre ángeles y querubines
Fuente Auditorio Nacional

Fernando Figueroa

Un travesti alto, con vestido de noche negro y larga cabellera, causa sensación en el vestíbulo; se trata de un clon de Mónica Naranjo y muchos de los asistentes quieren tomarse foto a su lado. Incluso hacen fila para conseguir su objetivo, además de saludarlo y despedirse de beso en la mejilla. Y no es el único fan con esas características; varios más le hacen competencia. La tercera llamada rompe el encanto y anuncia que es hora de ver a la artista original, quien está a unos cuantos minutos de ofrecer el penúltimo show del Adagio Tour, que ha durado más de año y medio en circulación a través de España y América Latina. El último será en Barcelona.

En el escenario hay treinta y tantas sillas vacías y otros tantos atriles con partituras, además de un antiguo tocador que en vez de espejo tiene telarañas de utilería; humo de incienso flota en el aire con su característico aroma. Luego de un parpadeo, ya está ahí una orquesta filarmónica, además de quince coristas de ambos sexos. El director y arreglista es José Herrero, un joven que estudió música en el conservatorio junto a la figura principal de hoy; Pepe –como lo llama ella– luce larga y sedosa cabellera que le llega casi a la espalda, al estilo de Daniela Romo.

La Naranjo cambiará tres veces de vestuario con prevalencia de sedas negras y rojas, más un maquillaje recargado porque la ambientación es definitivamente gótica; a lo largo del concierto se proyectan imágenes de una muñeca de trapo que sale de un baúl, vaga por la noche en un tétrico bosque y regresa a su origen. Es una metáfora del periplo artístico de la diva española, quien fincó sus bases en la disciplina del solfeo, cobró fama gracias al pop y ahora fusiona sus éxitos con lo clásico.

Independientemente de la parafernalia que acompaña al Adagio Tour, el elemento principal del show es, sin lugar a dudas, la voz potente y de amplio registro de una artista en plenitud a los 36 años. Es la misma que en 2000 hizo un discreto dueto con Luciano Pavarotti (“Agnus Dei”), durante la gala Pavarotti and Friends for Cambodia & Tibet, en la plaza de Módena, Italia, pero que luego se robó el espectáculo cuando todos los invitados interpretaron al final “All You Need is Love”; en el video se puede constatar que, en esos momentos, el tema sonaba a Naranjo and Friends porque en ese momento el célebre tenor sólo era un convidado de piedra.

Ahora los amigos de la española son Herrero y una orquesta en la que impera la juventud; se les nota a leguas que no están aquí por ganar un sueldo, sino embriagados de ser parte de una emocionante ceremonia. Esto es un templo y ellos le ponen música a una boda negra en la que Naranjo contrae nupcias con cada uno de los asistentes; nadie va a olvidar lo que aquí sucede porque la magia suele dejar marcas indelebles en la memoria. La mayoría da el sí cada vez que el de la batuta se transforma en juez y pregunta si prometen seguir siendo fieles a los éxitos de la sacerdotisa.

Los problemas surgen con las piezas instrumentales, pues un pequeño sector pierde el estilo y no falta el que clama a gritos por “Mónicaaaaa”, o quien –estando ella a punto de hablar– suelta un estentóreo “Te amoooo”, hasta el punto de sacarla de sus casillas y obligarla a decir: “¡Calla ya!”. Aunque la gente está entregada ante la amalgama de pop y clásico, Naranjo atiza el fuego al decir: “Soy de Cataluña pero me hice aquí, así que también soy mexicana”. A los músicos los llama “ángeles” y “arcángeles” a los coristas. Agradece “la lluvia de besos” y anuncia que en su próxima visita traerá una ópera rock metalera.

Los fantasmas bien asimilados de Marlene Dietrich y Ute Lemper se han paseado a sus anchas durante la velada; Mónica ha dejado atrás la licenciatura del pop y alcanzado la maestría con un experimento que a ratos patina en el kitsch pero sin desbarrancarse del todo. Sin duda, los himnos a la sumisión amorosa tienen en este Adagio un arca que permanecerá vigente durante décadas.

De Operación triunfo a La academia
A Mónica Naranjo le gusta convivir con los nuevos valores que ahora surgen en los reality shows de sus dos patrias. En 2008, cuando promovía el álbum Tarántula, se presentó en Operación triunfo de España, donde les dijo a los alumnos: “Les recomiendo que mediten si ésta es realmente su vocación, porque es durísimo, una jungla. Es el trabajo más bonito, pero muy esclavo, porque dejas de vivir. Yo tuve que hacer un brake porque paraba o me enfermaba. Levántense todos los días pensando que sois los mejores y p’alante”. También les recomendó que se consiguieran “un buen manager y un buen abogado en asuntos artísticos”. Semanas después, como madrina del programa, le tocó el privilegio de anunciar a la ganadora.

En noviembre de 2010, algunos días antes de su presentación en el Auditorio Nacional, la española cantó “El amor coloca” con los integrantes de La academia bicentenario, de TV Azteca, además de ocupar un lugar en el panel del jurado, donde sus comentarios fueron muy benignos hacia los participantes. La prensa mencionó que entre el público había varios clones de la soprano que llamaron poderosamente la atención.

Programa
El despertar / Europa / Inmensidad / Desátame / Qué imposible / Usted / La inocencia / Empiezo a recordarte / Sobreviviré / Óyeme / Todo mentira / La soledad / Siempre fuiste mío / Kambalaya / Ámame o déjame / Amor y lujo / El reencuentro













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