domingo, 30 de octubre de 2011

"Como artista no puedo caer en la rutina, para eso me quedo en casa con la Thermomix, que da más juego" by Noticias de Navarra

MÓNICA NARANJO. Cantante

"Como artista no puedo caer en la rutina, para eso me quedo en casa con la Thermomix, que da más juego"


El escenario principal del Auditorio Baluarte acogerá mañana la candente fusión de música y teatro que propone el espectáculo 'Madame Noir', protagonizado por Mónica Naranjo. Un 'show' personal, concebido para dar rienda suelta a su voz, que comenzará a las 20.30 horas

PAMPLONA.Visto el argumento de 'Madame Noir', ¿existen ciertos paralelismos entre lo que le sucede a la protagonista, agobiada y presionada por la fama, y lo que vivió hace unos años Mónica Naranjo?
Si mi vida hubiera sido como la de la protagonista hubiéramos tenido que haber apagado la luz hace tiempo. Gracias a Dios, no. Madame Noir es víctima de todo lo que ha acontecido en el pasado, un pasado que no tiene similitudes con el mío, ya que ella desea en todo momento la ovación del público, cree que es la mejor, es muy narcisista, muy ególatra... Lo lleva todo al extremo. Las presiones, además, se las pone ella, ya que su principal presión es la edad, que es lo que peor lleva. En su defensa cabría decir que en la década de los 50, en el cine, la edad era un peligro para tu carrera.

Sumergida en una exitosa y dilatada trayectoria musical y discográfica, ¿qué fue lo que le motivó para lanzarse al mundo del teatro, aunque, evidentemente, el espectáculo cuenta con una notable parte musical?
Yo creo que tengo la profesión más bonita del mundo, con lo cual hay que seguir trabajando para seguir investigando. Uno no puede sentarse y ver cómo acontece la vida si tú no te pones en marcha. Trabajar en los teatros, en las distancias cortas, es lo que más me hace aprender día a día. Como compositora o intérprete, no me puedo sentar y hacer todos los días la misma rutina porque para eso me quedo en mi casa a jugar con la Thermomix, que da mucho más juego (risas), y puedo hacer platos distintos.

A la hora de desarrollar este montaje, y otros anteriores, sigue sorprendiendo esa pareja de hecho musical, cuando menos curiosa, integrada por Mónica Naranjo y Pepe Herrero (fundador de Stravaganzza, grupo de metal gótico).
La historia de Pepe es muy bonita, porque él, al igual que yo, viene de una formación clásica, solo que por el camino nos hemos desmadrado... Digamos que la vida nos ha adulterado, musicalmente, y nos ha llevado por unos caminos un tanto peculiares, lo que no quita para que la formación siga estando ahí. Pepe es mi hermano, y con solo mirarnos sabemos lo que queremos. Son muchos años trabajando con él, pero lo que más ha unido nuestra relación es el tiempo que hemos pasado componiendo la ópera rock.

El repertorio de canciones que ejecuta Mónica Naranjo en 'Madame Noir' es absolutamente ecléctico, saltando de temas como 'Cry me a river' (anteriormente interpretado por Joe Cocker o Justin Timberlake) a otros como 'Nessum Dorma'. ¿Se integró el argumento en el repertorio o fueron entrando las canciones según cada situación, cada escena?
Normalmente siempre trabajamos en relación al guión, pero, en esta ocasión, quise darme el gusto y no estar demasiado esclavizada al texto. Sacrificar ciertos temas por estar sujetos a un guión me parecía algo demasiado injusto para mí, sobre todo porque yo quería hacer un espectáculo minimalista, musicalmente hablando, desde hace tiempo. Así que, en esta ocasión, partimos del repertorio escogido, y sobre eso se devanaron los sesos el productor y la directora, que para eso cobran (risas).

Un trabajo, el de realizar el guión, para el que ha contado con otro nombre al que no se suele relacionar con estas lides, Míriam Díaz Aroca.
Míriam nos echó una mano, con mucho cariño, al principio, ya que es una gran actriz cómica.

Siguiendo con las curiosidades, de las que está repleto el espectáculo, los asistentes de 'Madame Noir' en la obra son los asistentes de Mónica Naranjo en la vida real.
Menos Luis, que es el personaje con más peso en la obra, ya que hace de director y tiene que aguantar a base de pastillas el carácter insufrible de Madame Noir, el resto son personas que trabajan conmigo. Por ejemplo, el personaje de Polvitos lo interpreta Gilbert, mi peluquero y maquillador; y el diseñador del vestuario de Madame Noir es José, quien lleva diseñando mi vestuario desde hace mucho año. Todo mi equipo, cuando les propusimos la posibilidad de subir a escena, dijo que sí a la primera.

Cambiando de tercio, a la hora de recibir o trasladar emociones, ¿son diferentes las que se crea en un espectáculo de este tipo respecto a las que se generan, por ejemplo, en un concierto?
Cada espectáculo es un mundo distinto. En el caso de esta obra, ha sido fundamental poder ejercer una libre interpretación. En este sentido, hace poco me preguntaron si no me daba miedo estar tan vacía instrumentalmente en el escenario, y dije que no. Para mí es una gozada. Cuando hay muchos instrumentos encima del escenario, éste se transforma en una competición, para ver quién toca más fuerte o quién grita más (risas). El trabajar solo con un piano es una gozada.

En cierto modo, ¿es una forma de mostrarse libre como artista para volver al origen, al esqueleto de la canción?
Yo siempre digo que, cuando una canción es buena, aguanta. Ahora soy más libre que una codorniz y lo único que quiero es saborear cada momento y cada instante de mi trabajo. Las prisas nunca han sido un buen ingrediente para un buen trabajo; y las presiones tampoco. En cambio la libertad, sí; ya que de esta forma la gente va a escuchar lo que hemos querido transmitir.

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