domingo, 27 de noviembre de 2011

Mónica Naranjo atrapa al público vigués con su guiño musical al cine negro by El Faro de Vigo

Más de 1.200 espectadores participan del teatro musical de la diva, "Madame Noir"

Fuente. El Faro de Vigo

E. OCAMPO - VIGO Como una gran estrella del cine negro asomó su figura sobre la escena del Auditorio Mar de Vigo –con ese pequeño retraso necesario de diva– "Madame Noir", la última apuesta de Mónica Naranjo, de tintes teatrales.Y le sobraron arrestos para trasladar a los espectadores a aquella década fantástica del cine y de la canción.
¿Empezaba un concierto? ¿Teatro? Ambas cosas. Teatro musical, una historia en la que se mueve ante todo la música, pero con un guión, y justo la música precede a su aparición y empieza a crear ambiente ya desde que el público se acomoda en los asientos.
La representación recrea una grabación cinematográfica, quizás de los años sesenta. Alguien que sale de las butacas como voluntario y graba.
Y de repente, aparece ella entre el público. Ante un cálido recibimiento repleto de aplausos participa de la comicidad del "sketch", en su papel de diva.
Espléndida, luz azul en la escena magnificando el momento mientras canta "Lágrimas de escarcha" –la primera canción– y sus incondicionales empiezan a gimotear de placer en sus asientos.
Comienza un espectáculo –de casi dos horas de duración– en el que vinculan parte de un repertorio poco habitual con temas que era importante añadir sobre el guión, como "Balada para mi muerte" o el "Nessun dorma" de Puccini, que ella ya interpretó ante el mismo Plácido Domingo. Como soporte de esa voz suya omnipresente, un piano. Solo un piano.
El espectáculo de Naranjo, acompañada del maestro Pepe Herrero al piano atrapó a más de un millar de espectadores (se vendieron 1.223 entradas, según los organizadores).
Estremecimientos. Mónica Naranjo, o Madame Noir canta "Miedo", habla consigo misma, interpreta "Mi vida por un hombre" con voz que rasga, dramática e intensa mientras su cuerpo serpentuoso evoluciona por el escenario movilizando deseos entre las butacas. Juega con el público, va de aquí allá en un entorno de actores que no son tales, sino gente de su propio equipo. Sensual como nunca, suena "Ahora, ahora", que enlaza con "Cry me a river" sin descanso, asumiendo el riesgo de interpretar canciones ajenas a su repertorio habitual. Aplausos, aplausos hasta la despedida. Y un ramo de flores que regala un fan, entre las primeras bancadas del público, rememorando fotogramas una vez más.

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