Fuente: Grada.es | LOURDES SANGRÓS
Bajo la estética de los míticos y dorados años del cine negro y caracterizada la Naranjo como una diva venida a menos, al más puro estilo de la película ‘El crepúsculo de los dioses’, en el escenario a modo de backstage se alternan canciones de la diva con gags humorísticos de la mano de distintos personajes y de la siempre inestimable colaboración del público.
Sin palabras me quedé en varias ocasiones al comprobar el vozarrón que tiene esta mujer y su capacidad para cantar acompañada solo y exclusivamente del piano de Pepe Herrero y para adaptarse a distintos géneros musicales aunque, todo hay que decirlo, daba a todos los temas que interpretaba su toque personal; y digo ‘interpretaba’ porque se mete en el papel de tal manera que en varias ocasiones dudé si era verdad o actuación.
Entre las canciones, algunas en otros idiomas como ‘Cry me a river’ o ‘E penso a te’, me quedo sin duda con su particular versión del ‘Nessun Dorma’. No pude evitar recordar al gran Luciano Pavarotti, lo siento pero nadie la cantaba como él. De sus expresiones destaco “Las divas también tenemos momentos de humanidad” y “Viva la vida y viva la música”. De ella, su frescura, su improvisación, su simpatía, su belleza y su arte. Olé.

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