miércoles, 29 de febrero de 2012

Mónica Naranjo deleita y decepciona a una audiencia dividida en Los Ángeles con su obra teatral Madame Noir by Be...Se...Tú



En la misma noche y el mismo momento que los ojos del mundo estaban enfocados en Hollywood donde los premios Oscar rendían homenaje a la cinta muda en blanco y negro “The Artist” que celebra al Hollywood de antaño; en el teatro Orpheum del centro de Los Angeles, California donde se filmó esa película la diva Mónica Naranjo abría la gira en Estados Unidos de su obra musical Madame Noir. La propuesta teatral  intenta  también rendir homenaje al glamur y el cine de Hollywood de los años 50.

Fanáticos de la cantante española llegaban de varias ciudades y estados de los Estados Unidos para este evento único en la industria del entretenimiento en Español. En un estacionamiento público aledaño al teatro, en ese centro de la ciudad desértico en domingo de noche, la fiesta ya comenzaba. Tomando cerveza, tripulantes de varios vehículos disfrutaban a todo volumen sus respectivos remixes de los clásicos de Mónica Naranjo como “Sobreviviré” y “Pantera en Libertad”; entre otras. Joe Pimentel y Carlos López, una pareja gay volaron desde Denver, Colorado para ver en persona finalmente a la artista que ambos idolatraban en su adolescencia; La voz de Mónica Naranjo marcó sus respectivas etapas de salir del closet y están juntos como pareja ya que al conocerse se enteraron que tenían en común ser fans de la cantante europea.

Comenzó la obra de teatro musical. Sobre una escenografía teatral minimalista que intentaba similar un rodaje cinematográfico de la época de los años 50, un director de un espectáculo teatral llamaba a gritos a la actriz estelar. Personalizando a la Madame Noir, Mónica Naranjo entró por el pasillo central del teatro rumbo al escenario cantando casi a susurros.

En el bar principal del lobby más de cien personas quedaron de repente atrapadas ya que elementos de seguridad sellaron sin ningún aviso previo ni explicación (seguro rompiendo reglas de seguridad sobre bloqueo de entradas y salidas de emergencia). ¿Qué pasó? ¿Por qué nos encierran? Sin tener o querer dar respuestas los elementos de seguridad se aseguraban de que nadie saliera del bar. Eventualmente uno de ellos dijo que nadie podía pasar al lobby pero tan pronto pudieran abrirían las puertas lo harían. Las pantallas del bar mostraban que el show había comenzado. Por lo menos dos docenas de personas que llegaron tarde también fueron detenidas por agentes de seguridad, evitando que cruzaran el lobby para llegar a sus asientos. Emanaban del teatro risas y aplausos de la audiencia de un show que ya había comenzado pero afuera en el lobby los agentes de seguridad tampoco tenían interés en explicar por qué no dejaban entrar a los que llegaron tarde.  En medio de ese lobby vacío estaba ahí parada la cantante justo a un grupo pequeño de personas, esperando su turno para hacer su entrada triunfal. Ya que la Naranjo entró al teatro y el lobby quedó completamente vacío, los agentes de seguridad, sin alguna instrucción pero visiblemente perplejos, continuaban evitando acceso a los recién llegados. Tiempo después se retiraron sin decir una palabra. Un agente de seguridad golpeaba fuertemente la puerta del bar. Esa era la señal para que terminara el secuestro exprés, abrieron la puerta y finalmente dejaron salir a los consternados asistentes al evento.

Entre canción y canción, simples pasajes cómicos teatrales instaban a interacción entre la audiencia y la Madame o entre la audiencia y el director. En espacios, personas de la audiencia fueron invitadas a subir al escenario para ser parte de la trama. Mónica Naranjo sorprendió como actriz, fue muy divertida como diva y llevó a los fans de su voz al éxtasis como cantante.

Luego del segundo espacio entre canción y canción, una cantidad considerable de la audiencia se empezaba a percatar que el show no era un concierto normal, era algo diferente. Entré más pasaba el tiempo, los asistentes comenzaban a inquietarse. Ante una audiencia mayormente gay de por lo menos un 80 por ciento de los asistentes, un momento incomodo se suscitó cuando en la trama hablaron y recitaron a paquita del Barrio y su himno “Rata de dos Patas”. Por el acento europeo del actor sonó muy cómico este momento. Pero, ¿sería este segmento parte del show original o fue adaptado para la audiencia en Estados Unidos? Ante una audiencia gay latina en los Estados Unidos, puede ser hasta ofensiva la mala elección del tema. Paquita la del Barrio dijo en algún momento que prefería ver a un niño morir de hambre a ser adoptado por una pareja gay y la comunidad aun no le ha perdonado ya que la cantante jamás se disculpó por lo que dijo, sólo se escudó bajo su “ignorancia y falta de educación”. En el bar la gente se congregaba para comentar y la consternación era muy aparente; algunos debatían en regresar a seguir viendo el show o ir a sus casas.


La voz de Mónica Naranjo es incomparablemente bella y única. Cada canción evocaba varios sentimientos. La crudeza de la letra fue atenuada por la voz que llenaba sin esfuerzo el teatro. “No digas para siempre. Tan sólo quiéreme que en brazos diferentes  tus labios dirán alguna vez: te quiero para siempre. Nada es para siempre…” Su versión de “Cry me a river” pudo ser de lo más bello de la noche por la sinceridad que emanaba de las notas y el esfuerzo vocal de seguramente la mejor cantante en español proveniente del viejo mundo.
Como en todo concierto musical, la interacción entre el cantante y su audiencia es muy importante. Aquí la interacción entre la cantante personificando a una diva era esporádica y seguía un guión.  Seguros ya de que el evento no era el concierto que esperaban y la cantante ignoraba completamente las peticiones que surgían en voz alta, poco a poco la gente comenzó a desalojar el recinto. La cantante seguía su guión al pie de la letra casi inmutable a la tensión convertida en batalla de la audiencia. Algunos, pensando estar en un concierto pedían en voz alta que la artista cantara; otros disfrutando de la obra de teatro musical donde se requiere absoluto silencio lo pedían, también en voz alta y en esos momentos la cantante pasaba a segundo plano. En las redes sociales se habla mal de los desconformes a la obra teatral de Mónica Naranjo en Los Ángeles por no educarse y no estar informados sobre el evento al que pagaron más de lo que cuesta un concierto normal. Pero todos debiéramos entender lo siguiente: En Estados Unidos un fan de Mónica Naranjo ha comprado lo que Mónica Naranjo le ha vendido y son ciertos discos y ciertas canciones. Luego la cantante desapareció (relatado en un artículo anterior aquí). Si ella decide de repente regresar después de más de una década y por primera vez en concierto en Los Ángeles y monta una obra de teatro cantando canciones oscuras de su repertorio; es válido. La cantante o su equipo deben estar consientes de que el producto que vendieron aquí en los 90 no es el mismo que quieren vender ahora. Durante ese espacio, la cantante desapareció de los medios de comunicación y su nueva música, después de Minage, nunca estuvo disponible a la venta (siempre disponible por importación o en Ebay a precios exorbitantes). En Estados Unidos no hay un solo medio de comunicación de renombre que haya mencionado a Madame Noir antes de que se anunciaran las fechas de conciertos. De no haber sido planeadas esas fechas es casi seguro que ningún medio haya tenido motivo o necesidad para mencionar a la cantante. Esa es la realidad del asunto y la cantante lo sabe muy bien. Aquí divergen sus fans. Algunos aprecian su música y su voz y sus nuevas propuestas musicales. Otros son fans del producto que les vendieron y esa postura es muy válida ya que el producto es una cantante de fines de los 90 y principios de este siglo con una voz increíble y un set muy limitado de  canciones que fueron éxitos en la radio y siguen siendo parte de la cultura gay latina en Estados Unidos. La actitud de diva le ganó a la sensatez y si quería aumentar su base de fanáticos en Estados Unidos, la cantante pudo haber hecho lo máximo para presentarles el nuevo producto; pero con una disponibilidad muy limitada o nula (sólo para medios impresos) y nunca para radio o TV previo a sus conciertos, es claro que no le interesaba darle la seriedad que se requiere como artista para mostrar agradecimiento a su audiencia.
Aunque el espectáculo se tornó sombrío cuando se acerca el final, la voz de Mónica Naranjo ha llevado a los que apreciaron esa voz en vivo y la propuesta artística, a un viaje por los sentimientos evocándolos como si fuera magia. Mónica Naranjo es indudablemente la diva de la música de su generación. Sus fan seguro no quieren esperar otros quince años para que regrese a deleitarlos con esa voz angelical.

En lo que pudo ser astuto pero hubiese salvado el show, ante esas plegarias que se volvieron inconformidad de sus fan, la cantante pudo haber detenido el espectáculo (que ya alguna vez fue detenido al principio de la gira por una cortina que no bajaba), y tener la sensatez de pararse en el escenario, agradecer  el apoyo incluyendo el económico de su carrera por tantos años y decir: “ustedes me dejan presentarles lo que propongo y al final, ya que termine esto, les canto ‘Sobreviviré’ a capela”. Y Todo mundo hubiese quedado contento.

Afuera del auditorio, al final del evento, Carlos y Joe de Denver Colorado buscaban un lugar para ir a comer. Dijeron sentir pena por no ser los fans “de hueso colorado” que pensaban ser de Mónica Naranjo. Carlos tenía en la mano un letrero en cartulina que continuaba enrollado. Al pasar por un basurero en la acera lo rompió en dos y ahí lo dejó. No quiso decir lo que el letreo decía pero dijo tenerlo en su recamara desde que era un adolecente. Algún día vería a Mónica Naranjo en concierto y ella desde el escenario leería el mensaje ahí escrito. Eso nunca sucedió, no era ese tipo de conciertos. Siempre voy a recordar a Mónica Naranjo con mucho amor pero hoy me di cuenta que todo cambia y no debí haber gastado en este viaje, dijo Carlos con una voz muy tenue y la mirada fija en el vacío de esa ciudad desértica en domingo de noche.

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