sábado, 3 de marzo de 2012

Naranjo canta poco pero hace mucho teatro by El Universal


Fuente: El Universal | Patricia García
Mónica Naranjo presentó su show Madame Noir en el Teatro Metropólitan, donde la cantante añadió tintes teatrales, sorprendiendo a sus fans con su faceta de actriz, desconocida para algunos.
Al término de la primera función, Susana Zabaleta entregó a la española un reconocimiento por su apoyo a la no discriminación hacia la comunidad lésbico, gay, bisexual, transgénero, transexual e interpretaron a dueto un fragmento del tema “Bésame mucho”.
La noche del jueves, antes de que iniciara la función, podían escucharse charlas entre los asistentes, quienes compartían opiniones sobre el talento y tarareaban algunos éxitos de la chica que algún tiempo impuso moda con su cabello bicolor. Los fans mostraron así que no tenían idea de lo que verían más tarde en escena.
Pero a diferencia de la que, dicen, fue una desastrosa presentación en Los Ángeles, el público mexicano ovacionó a la intérprete de inicio a fin, aunque por algunos momentos voces aisladas manifestaban su desesperación con frases como “¡Ya canta!”, en un espectáculo de dos horas y media en el que sólo interpretó 14 canciones.
La española se convirtió en la diva del cine de los años 50, Madame Noir, mostrando que no sólo tiene una gran voz, sino también un lado cómico que ella misma descubrió en el show. De paso, aprovechó para hacer mofa de las “divas del cine Hollywoodense”, con frases como: “Me querían dar una estrella en el Paseo de la Fama, pero les dije que no. A mí no me pisa ni Dios”. O: “Lo que tiene que hacer una para ganarse un Oscar”.
Acompañada por tres actores y Pepe Herrero al piano, la intérprete ofreció una velada humorística en la que cuatro personas del público pudieron tomar parte activa transformándose en camarógrafo, fan, modelo y paparazzi.
Todos estuvieron expuestos al público, sobre todo en la interacción con el director, interpretado por un actor que identificaron con el nombre de Luis, quien usaba bromas pesadas para referirse a los “actores improvisados”.
Todos se llevaron su autógrafo, excepto el modelo a quien además de haberlo ridiculizado lo despidieron del escenario sin un autógrafo y con la expresión “un aplauso para una persona sin dignidad”.
Al final la mayor parte del público se mostró satisfecho con el show.

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