lunes, 23 de junio de 2014

Mónica Naranjo “No puedo pedirle más a la vida” by Sevilla Magazine


La cantante celebra su 40 aniversario con un disco, “4.0”, en el que ha versionado los mayores éxitos de su trayectoria y que presentará en concierto el próximo sábado en el Auditorio de Fibes tras cinco años sin ofrecer un espectáculo en Sevilla, la tierra de su madre


A sus cuarenta años la artista ha encontrado el equilibrio vital gracias a una familia que ha dado sentido a su vida y a la que dedica gran parte de esta entrevista, íntima y personal, en la que descubrimos su momento presente y hacemos balance de su trayectoria. Un camino en el que ha habido de todo y del que ha ido obteniendo enseñanzas que, poco a poco, la han ido llevando hasta la madurez de la que disfruta hoy día.

-¿Qué tal el balance de estos cuarenta años? 
-Superbien. Hombre, hay situaciones en las que uno se pregunta… “¿por qué a mí?” Pero luego entiendes que tenía que sucederte para crecer. Mi balance es fifty-fifty. Una metamorfosis continua… Llorar haciéndome la víctima me aburre y quienes actúan así también. 

-¿Cuál punto su punto de inflexión para empezar a ver las cosas con otros ojos?
-Después de recibir el golpe más duro [el fallecimiento de su hermano]. Tuve que aceptarlo, pero es horrible la sensación de tristeza, encabronamiento… Más tarde te vas a la cama en paz aunque nunca el corazón vuelve a ser el mismo. Aceptas pero lo demás pierde valor en comparación a eso…

-¿Se lleva bien con el paso del tiempo?
-No cambio los 40 por los 20. No sabía nada ni tenía la templanza de ahora. He dejado que la vida me llevara… Por eso, de 39 más 1, nada… ¿Qué coño es eso? La edad es un tesoro.

-¿Cómo se ve hace dos décadas?
-Muy ignorante. Una persona inteligente no lo es por culta sino emocionalmente. No tenía el aprecio que tengo hoy por la vida pero es lo que tocaba… Creíamos que lo sabemos todo y no sabíamos nada.

-Claro que todo eso lo verá reflejado en su hijo…
-Pues sí. Tiene 21 años y debe vivirlo. Si tuviera que explicarle todas las actitudes que veo en él, tendría que estar peleando constantemente. Es la edad de la verdad absoluta. Sea como sea, si se equivoca, ahí están papá y mamá para ayudarle pero debe caerse primero. Dice que soy la mujer de su vida (risas).

-Dígame qué sensaciones que le transmite la Mónica Naranjo de los inicios y la actual…
-La de antes mucha angustia. La de ahora me mola (risas).Es una etapa tan pacífica interiormente que, si tuviera que morirme, lo haría a gusto. Cuando me hablan de antaño sé que lo hacen con amor pero no me interesa. Me importa el hoy. De lo demás no me acuerdo de casi nada.

-Pero, ¿a este bienestar ha llegado por usted? ¿Por su marido y su hijo?
-En primer lugar, por mí. Yo quiero y decido estar así. Decido una familia, un esposo, un niño… Cuando los “fans” me dicen eso de que gracias a mí han cambiado algo de sus vidas, siempre respondo: “No, gracias a mí, no. Gracias a ti”. Es por ellos. Mi música puede haberles acompañado pero es lo máximo que hago…

-Su visión del amor, cuando canta, es especialmente desgarrada…
-Es el personaje (risas). Es muy dramática. Gracias a Dios, yo no he sufrido tanto… Estaría en un manicomio… (risas). El amor, depende de cómo lo encares, puedes sufrirlo, o disfrutarlo. A mí los “malotes” nunca me han llamado la atención. Prefiero los hombres atentos, que cuiden de ti y te entiendan.

-¿Así le conquistó Óscar?
-Siendo la mejor persona del mundo. Al principio pensaba que no podía ser tan perfecto, que tenía que aparecer el “bicho” por algún lado (risas)… Y el “bicho”, en catorce años, no ha salido. Nos conocimos como amigos. Yo le propuse: “seamos amigos con derecho a roce”. Y él me contestó: “Mira, soy muy mayor para eso. Si te interesa bien, y si no, no pasa nada…”.

-Hablemos de su faceta televisiva… ¿Ha abandonado un poco la música por ella?
-No. Lo que pasa es que la música la sufro y, en la tele, me lo paso fenomenal. Para mí no me supone un esfuerzo. Ni en “Tu cara me suena”, ni conduciendo un programa…Y eso que, al principio, me negué. Fue Oscar quien me hizo caer en mi error. La gente no me conocía. Me veía como un personaje altivo, distante… No sabían si me reía o no. Él me dijo, prueba y, si no, nada… Y ha sido la mejor de las terapias.

-¿Es de las que piensan que, hasta el final, con las botas puestas?
-No. Soy más egoísta. Es un trabajo. Si se tiene la necesidad y se quiere, bien pero, estar por estar, no. Eso es vanidad. Yo tengo mucho ego en lo profesional pero después soy más práctica. Si me dicen que me he levantado fea me da igual pero, si lo que me comentan es que he cantado mal, o que el tema no era bonito, ahí me duele en el alma.

-Concha Piquer afirmaba que a ella nadie le había pisado el poncho nunca… ¿A Mónica Naranjo tampoco?
-¿Qué dices? Concha Piquer estaba equivocada… Muy equivocada. En el arte cada uno somos únicos. ¿Soy única? ¿La mejor? Mentira. Mira Pastora Soler, maravillosa en todos los sentidos. O esa Ruth Lorenzo en Eurovisión… O Diana Navarro… O mi amiga Marta Sánchez…

-¿Y algo inédito suyo? ¿Para cuándo?
-“Lubna”, la ópera. Supongo que para el año que viene por estas fechas pero es que es tan costoso… Como la vida en sí, requiere tiempo, templanza y paciencia…



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