domingo, 28 de septiembre de 2014

Mónica Naranjo: un show 4.0 by Diario Sur

  • La cantante revisita sus grandes temas ante un Palacio de Ferias completo


  • Creo que la última vez que vi a Mónica Naranjo tenía 12 años. Entonces llevaba el pelo bicolor, presentaba Palabra de mujer y cantaba en el teatro de Tívoli. Nada que ver con lo que es ahora. Aunque ya en aquellos años 90 llenaba el escenario con su sola presencia, cosa que sigue haciendo. Cualquiera diría que está celebrando su 40 cumpleaños con las cuerdas vocales que gasta. Lo que ocurre es que, como bien dice la sabiduría popular, la experiencia es un grado; en su caso, un auténtico espectáculo.
    Presidiendo el escenario y como anticipando lo que está por venir, una máscara clásica de la comedia y la tragedia griega. Puntual y con los teléfonos móviles en alto esperándola impacientes, Mónica Naranjo aparece bajando una escalera que surge desde detrás de la máscara con esa teatralidad que siempre la caracteriza. Esto no ha hecho más que empezar con las primeras notas de Europa y el palacio de ferias ya está a sus pies. Ella anuncia: “Será un viaje largo y adrenalínico”, una promesa que cumple con creces entre voces que no dejan de corear “¡Mónica, Mónica!
    Viajamos al pasado y al presente conjugando lo mejor de su carrera con su disco 4.0: de Todo mentira a Entender el amor, de Desátame a Kambalaya, de Sobreviviré a Make you rock… Una montaña rusa que hace un alto en el camino para Rezando en soledad, uno de los momentos más íntimos de la noche, y que termina desbocada con Pantera en libertad al grito de “Nunca olvidéis que somos libres”.
  • Y como decíamos al principio que la experiencia es un grado, con los años ha ganado soltura y derrocha actitud. Lejos de la diva que podría ser, es cercana y directa. Tanto, que al ver un sujetador no ha dudado en pedírselo a su dueña a cambio de la toalla con la que ella se secaba. También ha felicitado a una futura novia y se ha atrevido a cantar un trocito de Ahora, ahora, a petición el público cuando ni siquiera estaba preparada. Detalles que distinguen al artista.
    Aunque, para detalle, el equipo que la acompaña. La cantante ha sabido rodearse de lo mejor para montar su espectáculo: desde músicos conocidos del mundo del metal como Pepe Herrero, miembro de Stravaganzza y su director musical desde 2009, hasta auténticos bailarines de danza clásica y contemporánea que lo mismo te hacen unas sombras chinas que bailan sobre un aro suspendido en el aire.
    Dicen que la cultura de lo gratis existe porque no damos a la gente algo por lo que le merezca la pena gastarse el dinero. Mónica Naranjo acaba de un plumazo con esta idea y lo demuestra con una sala llena. Conclusión: dale al público algo más que un concierto al uso, ofrécele una auténtica experiencia y le valdrá la pena cada euro que pague de la entrada.












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