miércoles, 12 de agosto de 2015

Mónica Naranjo: "Las mejores vacaciones, en casa" by Cuore


La cantante catalana salta de ‘Tu cara me suena’ (Antena 3) a ‘Pequeños gigantes’ (Telecinco) y prepara el lanzamiento en octubre de su disco sinfónico ‘Voces’.

Texto extraído/cortesía de la Revista Cuore | Foto cortersía 'En Femenino


Es una de nuestras contadas divas de la música, con un rango vocal que pocos pueden alcanzar, pero desde hace tiempo prefiere juzgar a que la juzguen, seguramente porque pasados sus espléndidos 40 ya esté de vuelta de las críticas y comentarios. Mónica Naranjo (41), a la que se valoró antes en Latinoamérica que en su propia tierra, ha encontrado en la televisión la horma de su zapato, un medio que le permite conectar directamente con el público y dejar a un lado el personaje que se pone cada vez que sale a un escenario. En la pequeña pantalla, como coach de mayores, pequeños o incluso como presentadora, la gerundense se muestra tal y como es en realidad. Su marcha de Tu cara me suena (Antena 3) a Pequeños gigantes (Telecinco) no ha pasado inadvertida, y muchos apuntan a que este cambio es un paso más en su ansiado camino hacia los sillones de La Voz.

—Tu salto a la televisión nos mostró una Mónica Naranjo que no conocíamos. Parecías una persona más fría y distante, pero esa percepción ha cambiado. ¿También lo percibes así?
Sí, pero yo es que siempre digo que el concepto de la música, el escenario y la televisión no tienen nada que ver. Yo creé un personaje hace muchísimos años, un personaje que encarnaba mis discos, mis historias, y eso es lo que sigo proyectando cada vez que me subo a un escenario. La televisión me da la oportunidad de ser como soy en realidad en casa: un poco gamberra. Y la persona de casa dista mucho de lo que es la artista. No tienen nada que ver la una con la otra, afortunadamente.

—Mostrar esa faceta real de ti ¿te ha repercutido en algún sentido después, en tu faceta puramente musical?
No tiene nada que ver. El mundo de la música actualmente se encuentra muy huérfano. Si la televisión nos ayudara a vender discos, las cosas no estarían como están.

—Has comentado que eres un poco bruta como jurado de un talent show, pero has demostrado también mucha sensibilidad…
No, bruta porque soy directa. Yo me identifico mucho con Flo, porque él y yo nos entendemos muy bien. Él igual dice: “¡A la mierda!”, y yo digo: “¡Pues sí!”. Él tiene esa faceta tan maravillosa que hace que con todo lo que dice te mueras de la risa, y yo soy una rancia, qué le vamos a hacer. Pero trabajar con niños es una pasada, porque te regalan momentazos o te dan unas respuestas que te dejan muerta, y dices: “¿Y ahora qué te digo yo?”. Es maravilloso. Eso con un adulto no te pasa.

—¿Es más complicado juzgar a niños que a los adultos de Tu cara me suena? 
Tienes que tener más tacto, porque los niños, y, sobre todo, los niños que quieren ser artistas, son muy sensibles, extremadamente sensibles. Con los adultos puedes establecer un lenguaje más directo. Y yo que soy muy bruta diciendo las cosas, con los niños tengo que buscar la manera de decir lo mismo, pero sin que eso afecte a su autoestima o autoconfianza. Intentamos, tanto yo como mis compañeros, que eso no suceda. Hay una cosa que es vital cuando trabajas con niños: cuando tú sales del escenario, te los encuentras a todos, te dan besitos, se te echan encima y te comen la cara. Dices: “¡Me quieren, me quieren y no ha pasado nada!”. Los niños son transparentes, y si hay alguna cosita que no les ha gustado no se van a acercar, como es normal.

—Tu ausencia en la nueva edición del programa de Antena 3… ¿es por incompatibilidad con Pequeños gigantes? 
Desgraciadamente, sí. Me ha dado mucha pena renunciar a ello; lo que pasa es que yo me encontraba en un momento ya en el que me sentía muy inquieta. Yo soy muy inquieta; yo creo que cuando llega el momento de “me estoy acomodando”, veo que ni estoy evolucionando ni aprendiendo cosas nuevas. En la música me pasa lo mismo: por eso cambio los conceptos. Y esta propuesta llegó en el momento adecuado para dar el cambio y seguir aprendiendo, aunque me dé pena.

—Llevas muchos años, algo así como seis, trabajando en tu próximo disco. ¿Cuándo podremos oírlo por fin?
He terminado de grabar Voces* ya. Sale en octubre: estamos ahora mezclando en Londres. Ha sido un trabajo de chinos, he estado seis años porque en una ópera rock, cuando trabajas con elementos sinfónicos y dentro del clásico, requiere todo mucho mimo. Quizá debe de haber como unas 180 pistas de audio para editar. Ahora la ingeniera se va a volver loca cuando tenga que mezclar eso.
 *(error de traducción ya que el disco se titulará 'Lubna')

—Hubo una época en la que también diseñabas. ¿Sigues en ese ámbito?
No, al final te das cuenta de que ni tienes tiempo ni sabes lo suficiente. Ahora mismo estoy con José Fuentes: me ha hecho una colección exclusiva para los programas de Pequeños gigantes y para las próximas cosas que tengo que hacer. Está haciendo unas cosas de delirio: lo mío solamente era un hobby.

—¿Tienes alguna profesión frustrada?
No, porque tengo la profesión más bonita del mundo, ¿qué más se puede pedir?

—¿Este año, inevitablemente, te quedas sin vacaciones?
No, yo necesito un reset este año.

—¿Qué planes tienes?
Casa. Las mejores vacaciones del mundo están en mi casa, que no la veo nunca. En casa y en paz. Y con unos libracos que me he comprado que me voy a volver loca. Ahora me estoy acabando la trilogía de 'La biblioteca de los muertos'. Maravillosa. Voy a ir a la Casa del Libro y me voy a comprar todo lo que pueda para ponerme al día con los autores que me gustan. Zafón como está missing…

—Otra curiosidad: ¿cómo eras de pequeña?

Mmm… Graciosa. (Risas).




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