miércoles, 20 de enero de 2016

ENTREVISTA A MÓNICA NARANJO EN TELEPROGRAMAS: “No soy partidaria de Eurovisión. Podría llamar a Xuso Jones y decirle que no vaya”



Mónica Naranjo, más clara que nunca: “No soy partidaria de Eurovisión. Podría llamar a Xuso Jones y decirle que no vaya”

Texto cortesía/extraído de Teleprogramas | Texto: Gonzalo Cordero / Fotos: Gema Checa

Aunque asegura que tiene buen rollo con el mundo que rodea al Festival y le han ofrecido ir, su negativa es firme. Prefiere centrarse en ‘Lubna’, su ópera rock, y en sus proyectos en la tele: “Me siento en casa porque Telecinco cuida mucho la cultura”.



Son las doce de la mañana y Mónica Naranjo aparece así de brillante y espectacular en uno de los salones del Teatro Real de Madrid. No es el escenario elegido para presentar su esperada ópera-rock, Lubna, sino su fichaje como embajadora de belleza de la marca de cosméticos LR, que incluirá una fragancia con su nombre “tirando a unisex, que son las que siempre me han gustado más”. Tras bajar del escenario y el tacón, hablamos con la cantante y presentadora de todas sus facetas, incluida la de ‘crítica’ de Eurovisión.

¿Cómo haces para estar así de radiante?
Lo más importante es tener ‘la casa de las locas’ [se señala la cabeza] bien ordenada. La salud mental es la base de todo. Después, aunque sea difícil, mantengo ciertos hábitos: mis cremas, mis suplementos, mi deporte, mi alimentación sana e hidratación…

Cuando te levantas por la mañana y te miras al espejo sin toda esta producción, ¿te gusta lo que ves?
Sí. Y la transformación me parece alucinante. Hoy me he levando a las 6 y media de la mañana, me he lavado la cara con agua fresquita para que la hinchazón se baje… Aunque estés cansada, te maquillas, te emperifollas y poco a poco sucede un desdoblamiento curioso y como que te vas viendo mejor, el ego se va alimentando (risas).

¿Te da miedo la arruga, o es bella?
No me da miedo, pero es bella según dónde y según la forma de tu cara. Si podemos evitarlas, mejor. Y hoy tenemos la gran suerte de que hay cosméticos y máquinas maravillosas que hacen que el envejecimiento sea menos visible.

¿Pero temes envejecer?
No. Yo me cuido muchísimo, pero no temo envejecer. Tengo 41 años y dentro de diez diré sin problemas que tengo 51. Porque me siento orgullosa de llevarlos tan bien, de sentirme tan dinámica y de estar tan bien conmigo mismo.

Estamos en el Teatro Real. ¿No te imaginas interpretando tu nuevo disco, Lubna, que es una ópera rock, justo aquí?
El Teatro Real es una maravilla siempre, pero es que ahora mismo no estoy pensando en presentaciones. Es de lo que hablaba sobre el orden en la cabeza. Todo en su momento. Este año toca promoción a tope y el año que viene lo empezaremos a rodar y construiremos la agenda. Y por supuesto que el Teatro Real está barajado. Pero si lo anticipamos nos estresamos.

Has tardado siete años en crear Lubna
Ha sido un proceso muy delicado y muy bonito, con una responsabilidad del carajo. La producción ha sido durísima. Cuando tienes tantos artistas bajo tu batuta desborda a cualquiera. Pero vas viendo que las cosas funcionan… En la vida, cualquier cosa que me sucede o quiero hacer, si fluye de forma natural, es que debo hacerla. Si no, paro. Eso me tranquiliza. Con Lubna me sentía aterrada pero al ver que fluía, me animaba. Al final es un disco que amamos tanto…

¿De dónde sale el personaje de Lubna?
Yo no lo creado, no he tenido esa suerte. Todo empieza cuando un colega muy allegado me enseñó un borrador de una historia… Nos sorprendió tanto que le dijimos que tenía que editarlo y él no estaba interesado. Yo nunca le había puesto música a un texto, pero es que los personajes eran tan brutales, y con una historia no muy lejos de la actualidad… Fue algo que fluyó. A Lubna la llamamos ‘la niña’. Curiosamente, mientras construíamos el proyecto, no hemos podido dejar que nadie ajeno trate con ‘la niña’. Cada vez que intentamos trasladarla a algún sitio, aunque fuera para unas mezclas, no había manera.

La primera respuesta del público ha sido brutal.
He alucinado. Se lanzó Jamás y fue un pelotazo. Se lanzó Fin y se colocó en poco tiempo en el número 1 también sin ningún acto promocional ni nada, que ni siquiera el disco está en la calle. Ahora toca Perdida y ya se nota el interés.

En los videoclips te metes en la piel de un personaje desgarrador. ¿No te ‘fluye’ cada vez más tu parte de actriz?
No. Yo no sirvo, no tengo la paciencia. Ser actriz son palabras mayores y las profesiones hay que sentirlas. Para vídeos o cosas muy puntuales, sí, pero meterme a más, no. Porque además no me gusta, no es algo que disfrute. Menos haciendo personajes tan desgarradores como esta Julianne, lo pasé fatal. Tiras de método y… Te destroza por dentro. Yo pasé tres días malos. Aunque un compañero me ofreciera un papel fantástico que me fuera como anillo al dedo diría: “Gracias cariño, pero no”.

¿Ni aunque te lo ofrezca Almodóvar?
No. El cine no es para mí. Hago música y hago tele y no quiero hacer más nada.



La portada del disco es provocadora. ¿Idea tuya?
¡Es que ella sale del mar! ¿Cómo sale una persona del mar después de pasar allí siglos? Pues en pelotas. Me llama la atención que a día de hoy todavía se ruborice todo el mundo porque haya alguien que se desnude en una foto o enseñe las nalgas… Si es lo más natural del mundo, y si encima lo que se enseña es algo bonito, lo que tenemos es que dar las gracias por alegrarnos el día (risas).

¿Cómo vives que tu público siempre esté ahí?

A mí me flipa. Tampoco estoy enganchada a las redes sociales y a todo lo que pasa porque creo que no es bueno, pero cuando de repente me lo comentan mis compañeros, me impacta, incluso me asusta, también me alegra muchísimo, porque es que además este disco es la antítesis de lo comercial. Pero no me quedo ahí.

Tu faceta televisiva fluye mucho también… ¿Cómo va tu programa de entrevistas?
Ahí está, ya preparado. Tenemos el piloto, se está editando y acicalando y veremos cuándo empezamos. De momento es un piloto. Estoy emocionadísima pero me han prohibido hablar de ello.

Experiencia como entrevistada tienes mucha.
Sí. Cuando estoy entre artistas o gente de la cultura juego siempre con una ventaja: nunca voy a preguntar nada que a mí me molestaría.

¿Cómo has llevado pasarte a ese otro lado?
Parto de esa base: no soy periodista, soy una compañera. No será una entrevista al uso.

Este fin de semana presentas tu disco en ¡Qué tiempo tan feliz!, y justo hoy se publica que María Teresa y Terelu Campos preparan otro programa de entrevistas. ¿Quién va a ser invitada de quién?
¡A mí me encantaría entrevistar a María Teresa y a Terelu! Sería una gozada, no sabéis lo divertidas que son. María Teresa es para comértela, es un dulce.

Veo que te sientes bien acogida en Telecinco.
Me siento muy bien. Me siento en casa. Sobre todo arropada, porque Telecinco cuida mucho la cultura. Y eso es importante para las personas que nos dedicamos a ello.

Hace poco comentaste que ser madre es uno de tus deseos…
Sigo teniendo la idea en la cabeza. El problema es: ¿hay tiempo? No. Mi hijo se ha criado conmigo, lo he llevado a todas partes, la mamá ha estado ahí, ni con nanny ni ostias. Si yo no podía viajar, no viajaba. Ahora tendría que hacer lo mismo. Pero bueno, yo a mi marido siempre le digo: “Si viene, bienvenido”. Los dos queremos. Sería una bendición… Pero no creo que venga.

Hablemos de uno de tus niños televisivos, Xuso Jones. ¿Es tu apuesta para Eurovisión?
Aún no he podido escuchar su canción… Xuso mola mucho. Es un chaval con talento, ganas y además muy disciplinado. Un compañero fantástico. De la última hornada de artistas jóvenes, para mí es sin duda uno de los que más talento tiene.

Así que le ves con cualidades para representar a España.
Sí, lo que pasa es que yo no soy partidaria de Eurovisión. Si tiene que ir alguien…

¿Por ti lo eliminarías directamente?
Le podría llamar y decirle: “Xuso, no vayas”. Pero no lo voy a hacer, que ya lo ha decidido y es una persona muy inteligente.

Como que este año no te vamos a ver de jurado en Objetivo Eurovisión…
Eh… No (risas). Pero fíjate que yo tengo muy buen rollo con Eurovisión, ellos ya saben como soy. Toñi Prieto [productora de TVE encargada de este tema] me conoce desde que era un moco. Lo hablamos muchas veces y nos reímos, por eso cuando digo que me parece un coñazo nadie lo tiene en cuenta.



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